Ir al contenido principal

IKIGAI: ‘Tu razón de ser’ – ‘Tu sentido de propósito’

El ‘ikigai’ es una forma de ver nuestras vidas que nos permite fijar mejor nuestros objetivos de vida, evaluar los momentos que vamos atravesando y reforzar nuestros empeños, en resumen, lograr una vida más satisfactoria. 


Tener un ikigai claro y definido, una gran pasión, da satisfacción, felicidad y significado a la vida

Ikigai (en japonés生き甲斐, pronunciado ikiɡai) es un concepto japonés que significa «la razón de vivir» o «la razón de ser». Todo el mundo, de acuerdo con la cultura japonesa, tiene un ikigai. Encontrarlo requiere de una búsqueda en uno mismo, profunda y a menudo prolongada. Esta búsqueda es considerada de mucha importancia, ya que se cree que el descubrimiento del propio ikigai trae satisfacción y sentido de la vida.1

El término ikigai se compone de dos palabras japonesas: iki (生き?), que se refiere a la vida, y kai (甲斐?), que aproximadamente significa «la realización de lo que uno espera y desea».




Identificar lo que hacemos bien y nos apasiona


Los psicólogos explican así por qué el hecho de identificar nuestro papel en la vida —en vez de andar sin rumbo o saltando de una actividad equivocada a otra— puede ayudarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos: “Si somos capaces de encontrar nuestro rol, todo será más fácil y placentero. Fácil, porque ejercitaremos nuestras capacidades más afinadas; placentero, porque nos divertiremos haciéndolo”, señala José Elías Fernández, miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y director del Centro Joselias (Madrid).

Pero ¿todos tenemos un ikigai? Hay personas que sienten que no poseen habilidades especiales ni objetivos que cumplir. “Eso es una creencia equivocada”, dice Miralles. “Por eso es importante mirar atrás y tratar de recordar qué cosas hacías bien cuando eras niño. Todos los niños tienen un don natural: unos para el dibujo, otros para la música, el baile, el deporte… Lo que ocurre es que estos talentos, cuando llega la edad adulta, se tapan y es cuando uno se pregunta: ‘¿Qué he hecho con mi vida?”.


Dos momentos clave en su vida

Nunca es tarde para buscar nuestro lugar en el mundo, pero este concepto zen del bienestar parece especialmente apropiado para dos momentos clave de la vida. 

Uno, cuando en plena madurez sentimos que debemos reciclarnos laboralmente. “La sociedad occidental últimamente ha intentado que el trabajo sea un castigo, y lo está consiguiendo con la mayoría de personas, haciendo que trabajen en emplos que nos les gustan y cada vez con más esfuerzo”, apunta José Elías Fernández. “Por ello, no es raro ver personas estresadas y depresivas en nuestro entorno. En muchos casos, trabajamos en actividades que no se ajustan a nuestra cualidades y por lo tanto no obtenemos placer. Y cuando cambiamos de actividad lo hacemos a fin de ganar más dinero, pero no para encontrar nuestro puesto de trabajo acorde a nuestras capacidades”.

El otro momento sería la adolescencia, cuando empezamos a tomar decisiones sobre nuestro futuro. Hallar “aquello por lo que merece la pena vivir” (otra definición de ikigai) a una edad tan temprana no es fácil, y menos cuando estímulos externos pueden despistarnos. “Hace años quise enseñar a los adolescentes, antes de que empezaran en la universidad, a descubrir qué habilidades físicas y mentales tenían más desarrolladas, para que escogieran la carrera más adecuada. Pero no funcionó, porque los chicos querían alcanzar el éxito imitando a los personajes de cada momento. Hoy pueden ser Cristiano Ronaldo o Messi; en otros tiempos, banqueros como Mario Conde o el juez Baltasar Garzón”, se lamenta el psicólogo.

Pero el ikigai no es completo si la meta marcada no implica un servicio a la comunidad. “Todo el mundo quiere ser útil. Por eso nos sentimos más felices cuando hacemos un regalo que cuando lo recibimos. Por eso el futbolista se alegra cuando marca un gol, porque percibe la alegría que ha provocado. Si haces una cosa y nadie la reconoce, te vas a sentir frustrado”, señala Miralles.


«No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la consciencia de tener una tarea en la vida.»



Ikigai tecnológico - humano / sinergias tecnohumanas





Te animo a profundizar en las publicaciones de estas referencias de donde he extraído este contenido:


Comentarios

Entradas populares de este blog

Factores clave para alcanzar tus metas con éxito - No solo frases, febrero 2020

El éxito no es la clave de la felicidad - No solo frases feb. 2020Mis reflexiones y frases escogidas en febrero 2020
» El éxito no es la clave de la felicidad.  La felicidad es la clave del éxito.
Si amas lo que haces, tendrás éxito. Albert Schweitzer



Vía: https://www.linkedin.com/posts/rafael-santos-pereira-53602735_activity-6630899940199661568-0dc7



» La resiliencia
Vía: https://www.linkedin.com/posts/santiagosanzlastra_la-resiliencia-v%C3%ADa-alejandra-herranz-activity-6630886888225980416-KZbx




» La pirámide del Éxito de John Wooden
La pirámide del Éxito de John Wooden

Vía: https://www.linkedin.com/posts/rafael-santos-pereira-53602735_la-pir%C3%A1mide-del-%C3%A9xito-de-john-wooden-activity-6630720481471397888-TkQl


Aptitudes del líder Mentalidad coraborativa, desarrollo del equipo, conocimiento tecnológico, enfoque global, de cara al futuro.

Vía: https://www.linkedin.com/posts/santiagosanzlastra_activity-6630885979622305793-58fh




Factores clave para alcanzar tus metas con éxito Vía: h…

La carta que tu hijo adolescente no puede escribirte

¿Tienes un adolescente en casa? Nosotros sí, así que no tienes que explicarnos más.



Quizá esta carta te dé las respuestas que necesites. Hace ya cinco años que Gretchen Schmelzer escribió esta carta ficticia, aunque recientemente en estas semanas "supongo que padres con hijos adolescentes" la hemos vuelto hacer viral. Espero que te ayude, y suerte con esta etapa.

Y comienza así:

Queridos mamá y papá: 
Esta es la carta que yo quisiera poder escribirte. En este momento estamos en una lucha, una lucha compuesta de peleas, silencios, reclamos… Yo necesito esta lucha. No te lo puedo explicar mejor porque no tengo palabras para hacerlo y si te lo explicase, no tendría sentido alguno; pero necesito esta lucha, la necesito desesperadamente.

Necesito odiarte ahora y necesito que tú sobrevivas a mi odio y a la rabia que te hago sentir.

Necesito esta lucha aunque la odio a ella también. No importa de qué se trate: mi hora de llegada, los deberes, la ropa sucia, mi cuarto desordenado, e…